De las tres décadas que llevo viviendo, largos momentos los he dedicado a meditar sobre mi vida, al cumulo de experiencias que me han dejado huella y otras que aún sigo sin definir, pero que estoy consciente que juntas me hacen ser quien soy. Reflexiono en como quiero seguir viviendo, aprovechando el tiempo que es tan implacable y utilizándolo a mi favor, colaborando, aprendiendo y nutriéndome de momentos, de personas, de paisajes y anécdotas que me permitan compartir algo de mí que pueda ser útil a otros; para eso me he propuesto vivir con valor, despojándome de prejuicios, desabrigando el alma y el cuerpo para identificar mi esencia y permanecer auténtica y genuinamente leal a ella. Hasta ahora se, que:
• Las cosas más importantes de la vida como es el amor, el respeto, la gratitud, el perdón y el valor a la humanidad, lo he aprendido de mis padres.
• Mis hermanos han sido una especie de sociedad para mí, con ellos he aprendido a compartir, a ganar, a ceder, a luchar, a defenderme, a perder, a pedir auxilio y a ayudar; he comprendido lo que es la ternura y la ira juntas; lo que es amar incondicionalmente a pesar de…
• Mis sobrinos son luz, música, risas, esperanza, paciencia, razón y motor de querer hacer bien las cosas y trabajar por una mejor sociedad y en consecuencia por un mejor mundo.
• Mi infancia, aunque sé que hubo momentos difíciles y tristes, en los que choque con la madurez, prevalecen los recuerdos en jardines, con flores, mascotas, risas, juegos, viajes e imaginación ilimitada y esto sucedió en un ambiente acogedor.
• Mi adolescencia estuvo acompañada de esperanza, de impulsos, dudas, alegrías, curiosidad, decisiones, complejos, traiciones, decepciones, fuerza, valor, admiración, metas alcanzadas, risas, lealtad, solidaridad, lágrimas, impotencia, ira, principios, valores y emociones intensas.
• Del amor aprendí por medio de ilusiones que me hicieron suspirar, que entregaron lo mejor que tenían, que me enseñaron y me permitieron enseñar, quienes me hicieron sentir mariposas; despedidas que en esa época considere prematuras y por eso me provocaron lágrimas, momentos que me resultaron difíciles de comprender, ahora sé que cause heridas y me las causaron. Pero aprendí y fui feliz en ese proceso. En extremo agradecida con cada uno de esos momentos compartidos.
• Amigas, que sería de mi vida sin sus consejos improvisados, inexpertos y bien intencionados, con esas decisiones que tomamos por ensayo y error, con la complicidad, la aventura, el consuelo y la aceptación incondicional de vosotras. Risas, recuerdos, lágrimas, sabiduría y la garantía de un futuro en compañía. Gracias.
• Y tu mi amor, mi compañero, mi amigo, mi maestro y alumno de vida, mi cómplice, mi asignatura pendiente, mi espejo, mi promesa, mi complemento, la única manera de ser uno, de viajar a lugares y escondernos en sueños que sólo tú y yo conocemos, mi fuerza, mi gana, mi sacrificio y mi esfuerzo, el perdón, la manera más sabia de emprender juntos el camino de la vida en pareja, sin reglas, ni trecho trazado que nos dé garantías, solo la certeza de amarte y la decisión diaria de demostrártelo. A ti deseo regalarte las hojas en blanco que resten en el libro de mi vida, porque mi futuro nos pertenece, porque mis sueños están en tu compañía y el sentido existencial lo encuentro tomada de tu mano. Amarte a ti es a lo que me quiero dedicar el resto de mi vida. Te amo.